Los jueves en Nairobi
"Nairobi es abrazante, asfixia, aprieta, colma, estruja, arremete, ajusticia. Nairobi liquida, ahoga, acapara, arrasa, toma, conquista, ciega. Nairobi es avorazada, aturde, sobrecoge, limita, acorrala, rebasa, pega. Nairobi embriaga, desborda, sobrepasa, atrofia, enajena, extasía, atrapa. 

 Nairobi regala, florece, anima, suspira, sueña, libera. Nairobi es adorable, energética. Nairobi llena, excita, reconforta. Nairobi alienta, apoya, engatusa, inspira, crea, reinventa. Nairobi es alucinante, ensalza, admira, regodea, satisface, divierte, sublima. Nairobi drena, Nairobi encanta.   

 Nairobi es dulce, inocente, virgen y puta. Nairobi es adorable y amorosa. Nairobi convence pero engaña. Nairobi atrae al tiempo que repele. Nairobi regala y luego arrebata. Nairobi es extremista, Nairobi no perdona. Nairobi se mete en la piel y es imposible sacársela, se adentra en las venas, las recorre hasta llegar al cerebro y al corazón, asentándose en ellos, alimentándose de sus células y sus neuronas, implantando su reino.   

 Nairobi es adictiva, como la cocaína que se consume en las fiestas de sus habitantes expatriados, tan lejanos o cercanos de la vida como los muertos. Nairobi no da cuartel. Nairobi enamora, como los ojos de la persona amada, como su sonrisa, como sus besos, como sus caricias, como su sola idea.  

 En Nairobi los sentimientos se extrapolan, se exaltan, sobrepasan todo límite conocido. En Nairobi se extraña más, se ama más, se sufre más, se ríe más. En Nairobi surgen las preguntas que nunca tienen respuesta, en Nairobi se responden las preguntas que nunca se han hecho. En Nairobi se encuentran los opuestos, en Nairobi se unen las mitades." 

Los jueves en Nairobi, editorial Praxis, México DF, 2010