La foto del recuerdo
"Rafaela había dejado crecer su cabello, la melena lucía descuidada pero fresca, le llegaba a la cintura, se había hecho luces en el pelo, aclarando ligeramente su natural tono castaño.  

Además de los pantalones a la cintura de terciopelo verde que terminaban en dos grandes campanas, vestía una blusa de lino color blanco con un escote que descubría su pecho; se había acostumbrado a no usar sostén, a contraluz se transparentaba su bien proporcionado busto. Calzaba unos tenis un poco desteñidos y que denotaban un uso continuo.   

Su cicatriz, producto de la descalabrada que sufrió de pequeña, se asomaba tímidamente por encima de la esquina superior de su ceja izquierda, dándole un aire de exotismo a su delgada cara y su avasalladora mirada. Cargaba una bolsa de cuero cuadrada dentro de la cual solía guardar su cámara además de un par de aspirinas y un pequeño espejito, heredado de su abuela Magu.  

Su caminar era levítico; aunque procuraba no hacerlo, siempre movía las caderas al ritmo del viento; nunca faltaba público por las calles a su paso. Llevaba un cigarro en la mano, era de filtro, un Pall Mall que momentos antes había sacado de la cajetilla que cohibida guardaba en el bolsillo derecho del pantalón.   

Su piel, rozagante, lucía un ligero bronceado, color cobre opaco, que le daba un aura tropical. Sin una gota de maquillaje, y con los labios anchos y carnosos, fruncía el seño involuntariamente ante los amenazadores rayos del sol. Su mano derecha se paseaba ufana por la abundante mata de pelo, arriesgando romper una de las uñas transparentes y recién limadas, mientras la izquierda sostenía el cigarro encendido que parecía pesar una tonelada para la fineza y quebrantabilidad de unas manos tersas con las venas ligeramente marcadas y cubiertas por una tenue y protectora capa de vellos rubios."   

La foto del recuerdo, editorial Hombre y Mundo, México DF, 2006